Mancuernas

Quien nota que un lado del cuerpo empuja o tira más que el otro —después de meses de barra, o simplemente mirándose al espejo en un press— es quien tiene motivo real para pasarse a la mancuerna: en un press militar con mancuernas, un remo con mancuernas o un curl de bíceps, ningún brazo puede prestarle fuerza al otro, porque cada uno sostiene su propio peso desde el hombro hasta la mano. Una barra esconde esa diferencia entre lados; la mancuerna la expone en la primera serie. Es también la elección de quien busca el rango de movimiento más largo posible: en la apertura con mancuernas o el pullover con mancuerna, el peso baja más allá de donde una barra o una máquina lo dejarían frenar. La contrapartida aparece al subir de peso: la mancuerna avanza en incrementos más gruesos que una barra con discos chicos, así que una que ya es demasiado liviana para diez repeticiones puede resultar demasiado pesada para ocho, sin un paso intermedio — algo que conviene saber antes de armar una rutina alrededor de un solo par. Entre sentadilla búlgara, zancadas y sentadilla sumo, elegir mancuerna no cambia el patrón de pierna sino la exigencia de agarre y de core: sostener dos pesos a los costados mientras la pierna trabaja suma una demanda de estabilidad adicional.

Otro equipamiento

Ejercicios por músculo

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